domingo, 14 de diciembre de 2008

Gozar, sufrir, ganar y seguir sufriendo

Boca arrancó firme y goleaba 3-0 a Colón en menos de media hora gracias a los dos goles de Figueroa y el tanto de Riquelme, pero se quedó y permitió que Torres y Valdemarín enciendan la alarma. Fue 3-2 y como Tigre y San Lorenzo también ganaron definirá el título en un triangular ante el Matador y el Ciclón, en cancha neutral. Se jugará el miércoles 17, sábado 20 y martes 23.

Todo bien arrancó para Boca. Parecía que sería una tarde tranquila. A los 30 segundos Ramírez perdió el primero para Colón, pero desde entonces el elenco boquense fue una tromba. De a poco lo fue metiendo en un arco.

Tal es así que a los 9 minutos, Fabián Vargas envío un balón al área y Luciano Figueroa la empalmó de volea para convertir el primero. A los 13, Juan Román Riquelme, luego de una muy buena jugada colectiva consiguió el segundo para seguir desatando la locura.

Ocasiones hubo, por ejemplo en los pies de Román, aunque el tercero, que estaba al caer, llegó a los 27. Una corrida de Jesús Dátolo, que envío el centro al área, terminó nuevamente en Figueroa que metió el tercero.

Boca estaba más cerca del cuarto cuando Colón fue al ataque por segunda vez en el partido y siguió desnudando flaquezas de fondo azul y oro. Las chances desperdiciadas por Vargas y Dátolo antes tuvieron su gran importancia al final, porque Nicolás Torres marcó el camino del sueño Sabalero, con un remate afuera del área luego de un mal cálculo de Javier García, el cual permitió un remate en el palo de Lucas Valdemarín para, en la jugada siguiente, terminar la pelota en el fondo del arco Xeneize.

La siesta boquense continúo en el arranque del complemento. La visita empezó mejor y más arriba en el campo, decidido a atacar y generar problemas al arquero García, que no se mostró para nada seguro de arriba. Por eso, nuevamente se quedó, apareció Valdemarín con un remate, esta vez certero, para seguir descontando.

Entonces, volvió a atacar Boca, volviendo a desnudar los problemas tan grandes que también sufría su rival. Los mediocampistas de uno y de otro no ayudaban a sus respectivas defensas, que de todas maneras no pudieron disimular su pésima labor.

Los diez minutos de diferencia que había con las canchas de Argentinos, donde jugaba San Lorenzo, y Tigre (porque los dos equipos, sobre todo el Sabalero, se demoraron para salir a jugar la parte final) hicieron que a ocho del final el local supiera que debía ganar porque sino se quedaba afuera de los partidos definitorios.

Perdiéndose chances y sufriendo en el arco propio terminaron los once de Carlos Ischia, que jugaron muy bien en ataque, pero dieron pena en defensa. Igualmente, definirán el campeonato ante San Lorenzo y Tigre, que también ganaron (1-0 a Argentinos y Banfield, respectivamente).

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