Carlos Bianchi y Alfio Basile son los dos nombres que más suenan para dirigir a nuestra querida institución. Los dos con otros pasos (y muy exitosos) y los dos tienen mi aprobación.El manager ya se negó a dirigir, pero los dirigentes siguen insistiendo en que lo quieren y lo volverán a buscar. Podría asegurar que el Virrey se volverá a negar y podrían incluso acabar con su paciencia. Por supuesto que intentando convencer a Bianchi por todos los medios posibles quedan bien ante nosotros, los hinchas, dado que significa muchísimo (fue el máximo responsable del inicio de esta última gran década boquense).
Sin embargo, da la sensación de que no es el momento para la vuelta del mejor entrenador de la historia del club. En Boca como institución hay muchas dudas, muchos manejos muy raros de parte de los dirigentes y no hay el orden que él siempre ha querido para trabajar. Tampoco es la manera de buscarlo, porque con esto los dirigentes del Xeneize no están haciendo nada más que demostrar que a Bianchi lo ubicaron como manager solamente para asegurarse de que no se les iba a escapar. Es decir, le están pagando una fortuna a una persona que ellos no quieren para la función que está cumpliendo. En definitiva, Boca tiene un descalabro económico importante y encima estamos malgastando dinero.
Sin dudas que si tengo que elegir, quiero que Carlos Bianchi y Alfio Basile estén juntos, cada cual en su función. Los dos demostraron lo que le pueden dar a este equipo. El Coco tiene mucha personalidad (lo que le falta al DT actual) para manejar un vestuario en el que es evidente que hay problemas importantes y con cinco títulos sobre cinco disputados respondió entre 2005 y 2006 frente a una hinchada que lo bancaba poco y nada cuando fue contratado.
Y esos cinco títulos no fueron de casualidad. Fueron producto de mucho trabajo, de un plantel en el que había por lo menos armonía. Uno no exige que en un grupo tan grande de gente sean todos amigos, pero sí que para realizar su trabajo dejen de lado todas esas diferencias.
Desde mi punto de vista, es Basile quien puede imponer el respeto necesario porque fue él, no nos olvidemos, el que, para algunos bien y para otros no tanto, se animó a decirle ni más ni menos que a Guillermo Barros Schelotto que iba a ser suplente. Y fue él quien le dio la titularidad a una dupla de ataque que nos dio muchas alegrías: Pa-Pa, Palacio y Palermo.
Y si me permiten, el Boca de Basile jugaba mejor que el de Bianchi, al menos para mí. Y el Virrey es seguro algún día va a volver a ser el técnico del cuadro de la Ribera.
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Un día volvió Juan Román Riquelme. Un día ganó Boca. Un día jugó bien Boca. Son tres frases que de ninguna manera pueden estar separadas sino todo lo contrario, van tomadas de la mano.
Yo no estoy de acuerdo con los comentarios que escuché y leí que hablan de un partido de Román que no fue bueno. Pienso exactamente al revés: fue de lo mejor en el año del enganche. No nos olvidemos que no juega hace más de un mes y aguantó los 90 minutos. Quizá en el primer tiempo no fue tan determinante pero en el segundo sí.
Mauro Matos puso a Arsenal 1-0 cuando iban apenas seis minutos del primer tiempo. Boca marcó muy mal, Luciano Leguizamón apareció solo en la izquierda de la defensa azul y oro, armó una buena jugada y asistió al delantero que apareció sin marca por el medio.
El Xeneize generó ocasiones y se sobrepuso a otra adversidad. A los once del primer tiempo, el hombre al que tanto elogié, Riquelme, erró un penal por una falta sobre Luciano Figueroa. Pese a esto, nuestro equipo siguió dominando la pelota, atacando por los costados, con una buenas tareas de Cristian Chávez (la figura) y Leandro Gracián (jugó como volante por la derecha, una posición que desconoce, y lo hizo bien) y el empate estaba al caer.
Luego de un buena jugada colectiva a los 24 minutos, que comenzó y terminó Figueroa, tras un muy buen pase de Chávez, los dirigidos por Carlos Ischia llegaron al merecido empate.
La gran tarea del Pochi se vio reflejada en el segundo gol. Porque fue él quien le dio el pase a Pablo Mouche, que corrió y se acomodó (mientras Chávez se metía a toda velocidad en el área) luego tiró el centro y apareció Cristian, para colocar a Boca arriba por 2-1 en la Bombonera cuando se jugaba el minuto 41 del primer tiempo. Premio para el mejor de todos.
En el segundo tiempo el dueño de casa se perdió muchos goles porque la tarea del portero rival, Cristian Campestrini, fue sencillamente espectacular. Pero la formación boquense manejó bien la pelota, Riquelme demostró toda su calidad en algunas pinceladas, como un gran pase para Mouche que sin embargo se topó con el arquero. O una buena maniobra individual que terminó en remate suyo y otra vez apareció Campestrini. También pateó muy bien un tiro libre que todos vimos adentro pero pegó en la parte externa de la red.
Pero lo mejor que hizo el diez en el partido y particularmente en la parte final fue hacer pensar a Boca. El tuvo la pelota cuando había que tenerla y fue inteligente para que de esta manera el cuadro de la Ribera pueda mantener la ventaja en el marcador, tener profundidad y, en consecuencia, generar una buena cantidad de ocasiones de gol.
Después de mucho tiempo ganamos en el torneo local (siete partidos). Después de mucho tiempo puedo decir que Boca jugó bien. Y poco a poco los fantasmas del último puesto se alejan. Boca dio vuelta el partido y se sobrepuso a las adversidades. Eso es bueno remarcarlo.
Ahora, a repetir el jueves.
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El Xeneize, que por el torneo local no suma de a tres desde hace siete fechas y que viene en deuda con su juego también en el ámbito internacional, visita desde las 19.30 a Defensor Sporting de Uruguay, por el partido de ida de octavos de final de la Copa Santander Libertadores de América, con arbitraje de Carlos Torres.
Riquelme no está recuperado de su lesión y no viajó a Montevideo.
El choque genera mucha expectativa porque es el gran objetivo que el plantel y el hincha boquense se plantean en el primer semestre de cada año.
Roberto Abbondanzieri; Hugo Ibarra, Julio César Cáceres, Juan Forlín, Claudio Morel Rodríguez (tiene una contractura en el aductor izquierdo) o Juan Krupoviesa; Fabián Vargas, Sebastián Battaglia, Cristian Chávez; Nicolás Gaitán; Rodrigo Palacio y Martín Palermo, serían los once y la gran duda es:
¿Boca podrá sacar a relucir su estirpe copera, su chapa de campeón en esta instancia nuevamente? ¿O eso también se perdió como la identidad futbolística en los últimos partidos?
Por lo que he escuchado de otros hinchas de nuestro club y lo que pienso yo también, realmente este equipo no me da ninguna garantía. Ya lo dije en algún otro momento, en la Copa ganó cinco de sus seis encuentros, pero todos contra rivales de escasa jerarquía. Es aquí donde realmente empieza la Libertadores en serio y donde las exigencias serán mayores, porque cada error cuesta muy caro.
Si sos del Interior prendete a Fox Sports desde las 19.30, si sos de Capital Federal o Gran Buenos Aires poné Canal 13 y fijate si, como en esta misma instancia contra Cruzeiro el año pasado, por citar un dato reciente, volvemos a sacar chapa de campeón.
Un dato alentador: del 2000 a esta parte, Boca siempre ha llegado como mínimo a cuartos de final.
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Primero quiero decir que es impresentable la imagen del final del DT de San Lorenzo (en teoría un equipo grande) festejando el agónico empate que consiguieron por 1-1, al igual que toda la hinchada que entra en el ranking de las más amargas del fútbol argentino.
Pero no voy a caer en el error de nuestro "director técnico" de chicanear a los rivales en lugar de admitir las falencias propias. Boca juega mal y, si bien hoy mereció más de lo que consiguió, fue solamente porque el Xeneize jugó mal y el rival jugó pésimo, nada más, me cuesta encontrar méritos propios.
Más tarde y con menos calentura desarrollaré más mi opinión, porque ahora no estoy en condiciones de hacer nada coherente, pero tengo un par de preguntas.
¿Qué pasa que ahora se está haciendo costumbre que nos empaten sobre la hora?
¿Por qué el "entrenador" puso titulares hoy arriesgándolos para el choque copero de octavos de final (ahora sí veremos para que está nuestro querido Boca) cuando todo el campeonato puso suplentes y por eso estamos como estamos?
¿San Lorenzo es un equipo grande? Bueno, esta la respondo yo: un equipo grande no festeja empates por agónicos que sean. Además, un equipo grande en 100 años de existencia tiene que haber ganado alguna vez la Libertadores. Sin embargo, las siglas de esta institución hablan por si solas: CASLA: Club Atlético Sin Libertadores de América.
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En Guatemala, se publicó en el sitio Pc Gol, que el goleador histórico de Boca Juniors, Martín Palermo, estaría molesto e inconforme por como se daría su renovación con el Xeneize, porque al parecer habría una rebaja a su salario.
Por lo que en el referido sitio, dicen que Martín, podría ser tentando por gente de San Lorenzo, más preciso por medio de Marcelo Tinelli.
¿Cómo ves la chance que el máximo goleador de Boca se vaya para los Cuervos?
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Boca fue mucho mejor que Tigre en Victoria pero no logró convertir e igauló 0-0, con gusto a poco. Está a cinco de Lanús y no pudo sacar provecho de la derrota del equipo Granate para acercarse a los puestos de vanguardia. El Xeneize sigue sin ganar de visitante en el certamen local y está mal parado en la lucha.
Es cierto que Boca mereció más y que le anularon mal un gol ante un rival difícil como es Tigre, y más de visitante. Pero no se puede negar que la labor de los dirigidos por Carlos Ischia en el Torneo Clausura está muy por debajo de lo esperado, con una irregularidad preocupante.
El primer tiempo dejó tres chances netas de Luciano Figueroa (en una de ellas Daniel Islas no pudo controlar y el tiro del ex atacante de Rosario Central dio en el travesaño). Se jugó por momentos a un ritmo rápido y en otros la intensidad disminuía considerablemente.
En el medio, el Xeneize estaba mejor parado aunque, como siempre, extrañó a Juan Román Riquelme, pese a que Leandro Gracián no tuvo una actuación tan mala como otras veces.
En el complemento siguió la misma tendencia y la mayor parte de los minutos se jugaron en el campo del Matador. Y llegó el protagonismo de uno de los asistentes de Federico Beligoy que le impidió a Boca llevarse tres puntos vitales. Una perfecta asistencia de Gracián a Figueroa, que picó habilitado y definió al gol. Sin embargo, le cobraron offside.
El único que complicó a la defensa boquense fue Leandro Lázzaro, porque Diego Castaño y Martín Morel estuvieron desconocidos en el medio y el equipo de Diego Cagna le faltó creatividad para hilvanar jugadas de ataque.
Rodrigo Palacio y Pablo Mouche ingresaron para buscar ese empuje que faltaba arriba. Así, fueron tres los delanteros que alineó Carlos Ischia sin embargo, la apuesta no surtió efecto. Cayó Lanús y Boca no lo aprovechó. Está a cinco puntos que debieron ser tres al finalizar la fecha, pero los goles hay que hacerlos y este cuadro azul y oro es muy irregular.
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