miércoles, 24 de diciembre de 2008

San Pochi

Boca perdió 1-0 con Tigre pero gracias al gol de Chávez ante San Lorenzo se consagró campeón gracias a la diferencia de goles. El Xeneize ganó su título número 23 a pesar del gol de Lázzaro. Dedicado a Pompilio.

Boca perdió injustamente ante Tigre 1-0 pero por la diferencia de goles se consagró campeón del torneo Apertura 2008, tras dos años y medio sin títulos locales. El primer tiempo fue parejo pero las chances más claras fueron boquenses, especialmente por intermedio de Luciano Figueroa. Sin embargo, Luis Ardente la tapó muy bien.

El medio Xeneize manejaba mejor la pelota mejor, aunque ya sobre el final de esa primera mitad el cansancio después de haber jugado tres días antes comenzó a hacer estragos y Jesús Dátolo, fundamental, se lesionó.

Algo importante para entender porqué en el complemento el elenco azul y oro casi no llegó fue la salida de Jesús y el ingreso de Alvaro González. La pelota era de los de Carlos Ischia pero no había profundidad.

En una jugada perdida y en donde Javier García demostró que le falta experiencia. Centro de Matías Giménez (interesante jugador ahora que se viene el mercado de pases), pelota fácil para el arquero que se deja anticipar por Leandro Lázzaro, genial cabeceador, para poner el 1-0.

Acto seguido, hace su debut Josué Ayala en lugar de García, dado que el arquero aparentemente tenía una molestia en su aductor que ayudó a que no fuera como debía a buscar la pelota.

Luego Boca aguantó, cada aproximación de Tigre hacía sufrir a los Xeneizes, pero el Matador no generó chances claras para aumentar.

Cuando Sergio Pezzotta se acercó el silbato a a la boca y marcó el final todo fue locura. No había que sufrir más, era momento de festejar, porque por 23º vez en su historia, el más grande salió campeón argentino. Sufriendo, como debe ser.

PARA VOS PEDRO.


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