jueves, 19 de marzo de 2009

Un país aparte

Mientras los demás argentinos pierden hasta de local, Boca le tira encima la jerarquía al resto. Volvió a ganar como visitante, esta vez jugando notablemente mejor que la anterior y levantando un 0-1 que había llegado por Negreiros. Riquelme, por un penal, nobleza obliga, inventado por Ibarra, más los ingresados Palermo y Palacio (volvió Pa-Pa), dieron justicia a un partido que los de Ischia siempre, y sobre todo en el segundo tiempo, merecieron ganar.

Boca el domingo frente a Argentinos levantó notablemente su rendimiento y hoy jugó mejor que ese día en el complemento, ayudado por un rival infinitamente menor y un Juan Román Riquelme otra vez inspirado. Por segunda vez consecutiva, no aburrió ver jugar al elenco boquense y eso es bueno.

El partido en general fue muy atractivo, más allá de algún bajón promediando la parte inicial. Durante los primeros 15 ó 20 minutos, Riquelme, Juan Krupoviesa, lateral devenido en volante por izquierda, y Facundo Roncaglia, central transformado en tres esta noche, formaron un buen tándem por el costado zurdo del ataque.

La pelota pasaba rápido por el medio. Ninguno de los dos estaba firme en la contención defensiva ni del mediocampo, por lo que el partido fue de ida y vuelta. Guaraní avisó primero por intermedio de José Negreiros y Julián Benítez, el primero obligando una gran tapada de Roberto Abbondanzieri (muy seguro) y el segundo arruinando una gran jugada del hombre surgido de nuestra cantera, Jonatan Fabbro, un problema al que los encargados de marcar no le encontraron solución.

Hugo Ibarra, haciendo notar las buenas cualidades que se verían a lo largo de la noche por parte de Pablo Aurrecochea, y Pablo Mouche con un remate alto, respondieron.

El gran error de Boca fue, al darse cuenta de que si quería podía ganarlo fácil, confiarse y dormirse más de una vez. Esto, la gran actuación de Fabbro y las falencias del fondo azul y oro hicieron que el partido se incline en favor de los paraguayos. Llegada de Jonatan por el costado izquierdo de la defensa, buscapié para Negreiros que descolocó a Abbondanzieri con su definición y puso el 1-0. Iban 35 y en los diez restantes se vio a los dirigidos por Carlos Ischia absolutamente confundidos, incapaces de armar jugadas de equipo. La amenaza estaba latente: por el torneo local, cada vez que quedó abajo en el marcador, la formación Xeneize no pudo revertirlo. Pese a eso, Riquelme y Mouche desperdiciaron sendas ocasiones.

En el segundo tiempo todo cambió. La alineación argentina se plantó como dominadora de las acciones yendo a buscar permanentemente el empate que mereció antes de conseguirlo y de una manera diferente a como lo hizo. Por supuesto, quedó expuesto a los contragolpes que generaron peligro, siempre con la ayuda de Fabbro, el mejor jugador del local.

Primero, y al minuto de juego nomás, a Pablo Mouche le anularon un gol en posición dudosa. Respondieron Fabbro, con un tiro libre, y Cristian Sosa, apuraron al Pato que estuvo firme.

Mouche quedó solo frente al portero tras una magistral asistencia de Riquelme (hizo siempre lo que debe en el segundo tiempo: mostrarse siempre y tratar de asistir a los delanteros), atajó el portero, Fabián Vargas capturó un rebote, un defensor salvó en la línea y enseguida Roncaglia cabeceó muy mal en el área chica: la tiró afuera.

Boca lo merecía, sí, y lo consiguió. Hugo Ibarra se convirtió en un actor, literalmente, fundamental al tirarse dentro del área y hacer que el chileno Osses compre, y no sólo eso, sino que también amoneste a Elvis Marecos por la falta. Román no se preocupó por la polémica y definió bien, a la derecha de Aurrecochea cuando se jugaban 21 minutos.

Guaraní se cayó. No respondió y la victoria para el cuadro de la Ribera estaba servida en bandeja. Entraron Martín Palermo, por el errático Luciano Figueroa, y Rodrigo Palacio, en lugar de Mouche, y la victoria quedó consumada. Justamente Rodrigo estrelló un tiro en el palo y un remate de Riquelme fue salvado entre el arquero y el palo. A los 31, Vargas entró por izquierda y metió el balón adentro, para Palermo, que no perdonó y definió con el arco vacío porque la pelota ya había superado a Aurrecochea.

La visita se dedicó a dejar pasar el tiempo y controlar el balón con tranquilidad, sin desesperarse y administrando bien la ventaja. Para terminar con las dudas, a los 40, Juan Román Riquelme aprovechó un regalo de la defensa, asistió a Palacio, la Joya gambeteó al arquero y puso cifras definitivas.

Guaraní 1 - Boca 3, el perdedor quedó prácticamente afuera y el ganador, con un triunfo ante este mismo rival pero de local, se asegura el pasaje a octavos.

1 comentario:

  1. O Blog Jornalismo Esportivo repercute a alteração na regra da F-1 que dará o título ao piloto com maior número de vitórias.

    www.esportejornalismo.blogspot.com

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