jueves, 30 de julio de 2009

Nacieron hijos nuestros...

Hijos nuestros morirán. Boca le empató sobre la hora al Milan 1-1 en el clásico de los equipos más ganadores de copas internacionales a nivel mundial y luego se quedó con el tercer puesto en los penales donde Abbondanzieri, ayer criticado, se vistió de héroe (como en el 2003). Independientemente de la alegría que genera el resultado final de esta tarde en el pueblo boquense, no pueden pasarse por alto aspectos que deben mejorar y mucho si el equipo pretende pelear cosas importantes. Igual, ya lo vivimos hace cuatro años: a Basile hay que darle tiempo y se lo tenemos que dar, merecido lo tiene.

El primer tiempo del encuentro tuvo sus similitudes con el de ayer frente a Manchester United. Poco ritmo, escasas chances. ¿Diferencias? Los nombres, porque hoy Alfio Basile paró en cancha un equipo que casi en su totalidad fue alternativo. Era un típico partido amistoso.

Juan Forlín no hizo pie en el mediocampo, Guillermo Marino y Cristian Chávez tampoco y la profundidad del lado azul y oro se hizo desear. Tampoco abundó en el rival, que de todas maneras se fue adueñando del encuentro y llegó a la apertura del marcador. En este panorama, lo más destacado fue el debut del uruguayo Adrián Gunino, que se proyectó de manera permanente, aunque no lo buscaron demasiado (tendrá que pagar el derecho de piso).

Iban 26 minutos cuando Milan llegó a la apertura del marcador. La defensa de Boca durmió una de sus siestas que ya forman parte de la rutina en los últimos tiempos, Marco Borriello tiró el centro y Thiago Silva la empujó a la red.

Para empezar el complemento o en el transcurso del mismo, el Coco empezó a mandar titulares a la cancha. Federico Insúa, Sebastián Battaglia, Juan Román Riquelme y Martín Palermo terminaron jugando.

Antes y después de estos ingresos, el ritmo lento, la poca creatividad, las cosas hechas al revés y que por momentos se tornaban desesperantes no acabaron. Ronaldinho hizo siempre lo que quiso y de no haber sido por la poca puntería de Alexandre Pato, el Xeneize pudo haberse comido una goleada.

Todo hacía pensar que las cosas acabarían a favor del cuadro italiano, pero no fue así. Cuando el partido ya había superado los 41 minutos, un centro de Pablo Mouche acabó en la cabeza de Lucas Viatri, quien clavó el 1-1. La igualdad era más justa ayer que hoy, porque ayer Boca al menos logró arrinconar al contrincante, que acabó aguantando el resultado. Cosas que tiene el fútbol, que es un deporte más de una vez injusto.

Los penales definieron, como en 2003 por la Intercontinental, que el ganador era Boca. Esta vez, la disputa fue por el tercer puesto. La rivalidad está latente y la historia marca que ambos tanto a los argentinos como al Milan les cuestan los choques entre sí, aunque la superioridad está del lado boquense.

Más allá de todo esto, no debe dejarse de lado que los síntomas de mejora en estos encuentros han sido muy pocos. Sigue siendo aburrido y cansador ver a Boca. Aunque de todas maneras uno imagina que esto cambiará con el correr de los encuentros. Todos sabemos que Basile necesita tiempo y no debemos desesperar. Lo mejor, en mi opinión, el debut de Adrián Gunino.
El lunes, enfrentamos al Lask, en Austria.


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1 comentario:

  1. me encanto el debut del uruguayo Gudino, el colorado va a andar bien, aunque me parece que los compañeros deben ser mas solidarios. y creo ademas que Insua la va a romper como en su anterior etapa. El chileno tiene huevos, la va a romper! abrazos

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