Boca en este semestre ya me pudrió. NO NOS PUEDE BAILAR INDEPENDIENTE. Porque eso fue el segundo tiempo, un baile. Es cierto que a Mouche lo echaron por idiota pero eso no es excusa. Por lo menos exijo actitud cuando el equipo se encuentra 0-1. ¿Es tan difícil? El Boca de Ischia ya echó a perder un montón de buenas rachas. Esta es una: hacia casi 5 años que Boca no perdía con el Rojo. ¿Quién se hace cargo? No me vengan con cansancio. No quiero excusas, quiero que alguien admita que este equipo juega pésimo. Pésimo. Encima, Battaglia se calienta, lo echan sobre el final y tambien lo perdemos con suerte por un partido. ¿Alguien admitirá que Boca es un desastre o volverán a decir que Boca mereció ganar?
El primer tiempo fue aburrido, aunque en un primer momento Boca insinuó más por intermedio de Pablo Mouche en la izquierda, aunque falló en la estocada final.
Corría el minuto 23 donde se produjo el quiebre del encuentro, el momento clave donde Independiente donde la superioridad boquense se diluyó. Sergio Pezzotta, en una decisión apresurada pero apoyada en una imprudente conducta de Mouche al protestar cuando ya tenía tarjeta, le sacó la segunda amarilla al atacante azul y oro. ...
Desde entonces, Martín Palermo, con un gran primer tiempo por sacrificio particularmente, se vio obligado a retroceder porque no tuvo quién lo asista. En el banco tampoco tuvo opciones dado que en una increíble decisión, Carlos Ischia armó el banco de suplentes con Lucas Viatri y Luciano Figueroa, dos delanteros de área, y sin Ricardo Noir, que tiene características de ir por afuera.
El Rojo tampoco hizo demasiado en esa parte inicial y se fueron al descanso con el marcador en blanco, algo que cambiaría en el complemento.
Hubo diez minutos sin ritmo y con más paridad, pero justamente a esa altura del segundo tiempo, Daniel Montenegro tomó un mal pase en la mitad del campo de Boca, le hizo un fenomenal caño a Fabián Vargas y sacó el remate fuertísimo y muy preciso para vencer a Roberto Abbondanzieri. Hermoso gol.
Desde entonces, el entrenador Xeneize alimentó más la confusión al acumular delanteros de área, como son, junto a Palermo, Figueroa y Viatri sin nadie que les asistiera y si la visita pesaba poco arriba, ahora pesó menos.
Encima, a los 33, otra vez el árbitro apareció en el partido y cobró un penal por lo menos dudoso de Abbondanzieri a Federico Mancuello. Otra vez Montenegro cambió por gol y liquidó el pleito.
Finalmente, Sebastián Battaglia le pegó al Rolfi sobre el final y se fue expulsado, Hernán Fredes vio al Pato adelantado y remató desde la mitad de la cancha. La pelota picó antes de entrar y por eso se fue por arriba. Entre el “ole, ole” de la gente del Rojo se fue el partido, con la desazón de un Boca sin rumbo y con aire para el entrenador Miguel Ángel Santoro, que si perdía este partido tenía más de un pie afuera.
Lo cierto es que Riquelme no juega nada, hace rato que esta como sin ganas de jugar, y me pudre terriblemente que ante la adversidad no haya una gota de actitud, de interés siquiera en reaccionar.
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